La minería informal sigue siendo un dolor de cabeza para los gobiernos de turno.
El ministro del Ambiente, Antonio Brack, demandó al Congreso de la República a que ponga en debate diversas iniciativas enviadas por el Poder Ejecutivo sobre temas ambientales, en especial la referida a la erradicación de dragas no autorizadas en las cuencas fluviales y la prohibición del uso del mercurio en los lavaderos de oro en manos de la minería informal.

Solo en el departamento de Madre de Dios, según Brack, se han deforestado más de 32 mil hectáreas y el costo de esta depredación, que significarán varios millones, deberá ser asumido por los contribuyentes.

SE EXPANDE.
Lo grave es que no solo Madre de Dios está sufriendo los embates de la minería informal. Esta se desplaza silenciosamente hacia otras cuencas fluviales. Según Brack se han detectado nueve dragas en el río Putumayo, seis en el río Napo, otro número similar en el río Tigre, además de otros aparatos en los ríos Pachitea y Atalaya. Para frenar estas ilícitas actividades, el Ejecutivo exige que sus iniciativas sean debatidas en el Pleno (Proyecto 3055 sobre el mercurio y el 3080 sobre ordenamiento territorial) pero los legisladores están más preocupados en su reelección. Esas iniciativas –dijo Brack el pasado miércoles durante su presentación ante la comisión de Pueblos Andinos– “duermen el sueño de los justos y están a la espera de debate”.